«El nuevo Consejo debe superar la nefasta imagen partidista y de tensión que hemos dado nosotros; hay que darles la oportunidad de que lo hagan»

AGUSTÍN AZPARREN Magistrado asturiano
AGUSTÍN AZPARREN Magistrado asturiano, vocal en funciones del Consejo General del Poder Judicial, su voto fue el decisivo en la sanción al juez Rafael Tirado
Oviedo, Idoya RONZÓN
La polémica suscitada por la decisión del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) al imponer una multa al juez Rafael Tirado, que no ordenó ejecutar una sentencia contra el supuesto asesino de la niña Mari Luz Cortés, ha provocado una lluvia de críticas, entre ellas, la del presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición, Mariano Rajoy. El magistrado asturiano Agustín Azparren tuvo el voto decisivo en la resolución. Se despide así de su etapa en el Consejo, polémico por excelencia.
-¿Ha sido mucha la presión?
-Mucha. Lo más fácil para nosotros hubiera sido devolverle el expediente al instructor para que lo calificara como una falta muy grave pero nuestra obligación era resolver en conciencia y conforme a derecho. La cuestión era dilucidar si había habido un retraso injustificado o una desatención por parte del juez. Creo, sin lugar a dudas, que lo que había en este caso era un retraso injustificado. Se ha echado toda la responsabilidad encima del juez pero es el secretario judicial quien tiene que velar por el cumplimiento de las sentencias, eso sí, bajo el control del juez. Lo que ha ocurrido aquí es un retraso injustificado en la ejecución de una sentencia porque, para que hubiera habido una falta muy grave, la que hubiera supuesto la expulsión de la carrera del juez Rafael Tirado, tenía que haber habido desidia, dejadez, pasividad. Y eso no existió. Ha de valorarse la situación en su conjunto, la actitud del juez en concreto, y no dejarse llevar por lo que ocurrió con Mari Luz.
-En todo caso, se trata de un criterio, cuanto menos, discutible: tres votos a favor de la sanción grave, dos a favor de la muy grave. El suyo fue el decisivo.
-En derecho es normal que existan discrepancias, eso hay que entenderlo. Yo estoy seguro de que la resolución final, que casi con total seguridad acabará en manos del Tribunal Supremo, no se inclinará por una falta muy grave. Conozco bien la jurisprudencia del Supremo y este caso no constituye una infracción muy grave. Grave sí pero no muy grave, y hablo de términos técnicos, no de forma coloquial.
-Las críticas han sido prácticamente unánimes, de todos los sectores: Zapatero y Rajoy, por ejemplo.
-Es algo que llama la atención porque lo que se discutía en la comisión disciplinaria del Consejo era entre una falta grave o una muy grave, nadie habló de una falta leve, que es lo que se está transmitiendo a la sociedad. Quizá lo que hay es un error del legislador a la hora de imponer los castigos a esas faltas, en el sistema de sanciones. Una falta grave es eso, grave, lo que ocurre es que la sanción que le corresponde es leve, una multa, y eso es lo que llama poderosamente la atención. Considero que no puede haber una diferencia tan grande con las faltas muy graves, que pueden incluso suponer la expulsión de la carrera. Debería estar más repartido, que la falta grave implicara algo más que el pago de una multa, suspensión de empleo y sueldo hasta un año, por ejemplo. Pero, con la ley en la mano, una falta grave implica, hoy por hoy, una sanción económica.
-De los cinco vocales que integran la comisión disciplinaria, los dos de carácter conservador se inclinaron por la falta grave y los dos progresistas, por la muy grave. No será casualidad…
-Puede serlo, sí, aunque también puede tratarse de interpretaciones más cercanas a una u otra forma de pensar. Yo he estado siete años en la comisión disciplinaria y he visto miles de asuntos, y muy pocas veces había ocurrido esto. Se trata de una comisión muy técnica que resuelve los asuntos con criterios jurídicos, no de cualquier otra índole. Hay vocales fuera de la comisión disciplinaria, cercanos a una y otra ideología, que pensaban justamente lo contrario, conservadores partidarios de la sanción muy grave y progresistas apostando por la grave. Si hubiera sido decisión del Pleno, a lo mejor el resultado hubiera sido otro. Puede haber sido casualidad, sí.
-El propio ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, calificó la sanción de «poca cosa».
-Los políticos tienen una rara habilidad para cargar las culpas de las cosas que ocurren a otros y así tapar posibles responsabilidades. Lo cierto es que, para los políticos, la Justicia nunca ha sido una prioridad, no se ha invertido lo suficiente. Y, cuando falla el sistema, antes de que pueda echárseles la culpa, lo más fácil es buscar otros culpables. Por poner un ejemplo: la Fiscalía General del Estado está defendiendo la postura de imponer una sanción por una falta muy grave y ni siquiera ha abierto un expediente al fiscal que tenía que haber controlado esa ejecutoria. Considero que es una postura hipócrita y preocupante.
-Se les ha acusado de corporativismo, en palabras del padre de Mari Luz.
-La Comisión Disciplinaria del Consejo suele ser bastante estricta y eso es algo que no ocurre en otros cuerpos. Cada año incoa una media de 50 expedientes y sanciona a unos 25 jueces o magistrados. En la Fiscalía General hubo años sin ni un solo expediente y, si vamos a otros cuerpos, mirando los números, ocurre exactamente igual. No hay ningún cuerpo más estricto que el judicial, aunque también es verdad que nuestra responsabilidad es mayor. Creo sinceramente que se trata de una acusación injusta.
-¿Se imaginaba un final así a su etapa en el Consejo?
-Ha sido una despedida fuerte y muy desagradable. Lo es cuando estás convencido de lo que has hecho y al 90 por ciento de la población le parece vergonzoso y hasta una barbaridad. Resulta duro que no se haya comprendido. Lo difícil es valorar únicamente la actuación del juez sin tener en cuenta lo que ocurrió con Mari Luz. Por eso no se entiende la decisión del Consejo. Y mucho menos cuando responsables políticos se dedican a hacer declaraciones en las que afirman que el único responsable de la muerte de la niña ha sido el juez. El desmentido es difícil de explicar a la población.
-¿En qué basa su postura?
-El juez Tirado tenía, como mínimo, tres días a la semana de juicios, además de dictar las correspondientes sentencias. Su nivel de resolución, según los informes del Consejo, era excelente y, en el primer semestre de 2007, resolvió un 40 por ciento más de asuntos de lo que el CGPJ considera razonable. En el segundo semestre fue un 50 por ciento más. Además de esto, debía controlar las ejecutorias. Pero de esto también eran responsables el secretario judicial y funcionarios. La Inspección del Consejo advirtió a Tirado en febrero de ese año de que la sección de ejecutorias de su Juzgado estaba retrasada y le pidió que tomara medidas. Y Santiago del Valle fue detenido en marzo. No creo que se pueda decir que hubo pasividad y dejadez, sí retraso, pero no dejadez.
-¿Cuál será el final?
-Una vez notificada la resolución (yo soy el ponente y eso sucederá la semana que viene), hay un plazo de un mes para recurrir. Y será el Pleno del Consejo, el nuevo, el que decida. Puede ratificar la sanción, calificarla como leve o como muy grave. En este caso deberá devolvérsela al instructor. Una vez que resuelva el Pleno cabe recurso ante el Supremo.
-¿La nueva composición del Consejo lo sacará al fin de la trinchera política?
-Hay que darles una oportunidad. El perfil de los vocales es, desde luego, más político que en el actual Consejo pero en éste, en el nuestro, desde el primer día ya se empezó a reflejar el partidismo.
-Política.
-El problema no es la política. El Consejo General del Poder Judicial es un órgano político. El problema es el partidismo. El nuevo Consejo quiere, y debe, superar la nefasta imagen partidista y de tensión que hemos dado nosotros. Hay que darles la oportunidad de que lo hagan.
-Nueve vocales propuestos por el PSOE, otros nueve por el PP, uno por CiU y otro por el PNV. Diversos sectores han mostrado su perplejidad ante la tranquilidad con la que los partidos se reparten la Justicia. ¿Ya ni siquiera se guardan las formas? ¿Será usted el último vocal de consenso?
-En este Consejo he sido el único, sí. Y es lo preocupante porque lo que quiere la Constitución es que no se trate de un sistema de cuotas, como aplican vergonzosamente los partidos políticos. Desde el primer Consejo, sólo hubo tres vocales de consenso: el abogado Gonzalo Casado, mi padre y yo. Casado y mi padre lo fueron en el primer CGPJ, por consenso entre UCD y PSOE. Después, se acabó. Eso es muy negativo.
-¿Hay maltrato de los partidos políticos a los jueces no asociados?
-Decididamente. El 48 por ciento de la carrera judicial no pertenece a ninguna asociación. Todo lo que se había anunciado de que se iba a buscar un equilibrio no se ha cumplido. El mensaje es muy malo. Vocales de asociaciones públicamente vinculadas a partidos políticos es un mensaje ya de por sí negativo. Pero aún hay otro peor. Y es que los medios de comunicación están dando por hecho, por ejemplo, que dos de las candidatas lo son por los casos que han llevado: Concepción Espejel, por el incendio de Guadalajara, y Gema Gallego, por el caso del «ácido bórico». Refleja un mensaje de «Según como te portes, llegarás».
-¿Y es lo que sucede?
-Creo, espero, que no, pero es lo que se está reflejando de un modo natural en los medios.
-¿Cuál es el balance de su paso por el Consejo?
-Ha sido una experiencia personal muy buena y frustrante profesionalmente, por su politización. Tras 21 años como juez, el cambio es enriquecedor pero resulta frustrante ver cómo funciona.
-Ahora regresa a la Sección Primera de la Audiencia. ¿La distancia le ha dado perspectiva?
-Sí. Se comprueba que la Justicia en Asturias está mejor que en la mayoría de comunidades autónomas, con mayor capacidad de resolución y menos retraso.
«Los políticos tienen una rara habilidad para cargar las culpas de las cosas que ocurren a otros, y así tapar las posibles responsabilidades»
«Ha sido una despedida desagradable; lo es cuando estoy convencido de lo que hemos hecho y al 90% de la población le parece vergonzoso y hasta una barbaridad»
«El problema del Consejo no es la política, su problema es el partidismo»
«Hay un maltrato de los partidos a los jueces y magistrados no asociados»
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