
José Antonio Nieto -Presidente del PP de Córdoba-
TEXTO: B. LÓPEZ
FOTOS: RAFAEL CARMONA
CÓRDOBA.
No han pasado ni 24 horas desde que José Antonio Nieto fuera reelegido presidente del PP cordobés, con un 96% de votos a favor, para su segundo mandato y ya está otra vez en la calle. La cita es en el Vial Norte, donde acude a un acto de Fepamic (Federación de Asociaciones de Minusválidos Físicos de Córdoba). El sábado fue la primera vez que pasaba por las urnas populares, pues accedió al cargo en 2006, sin que hubiera cónclave de por medio, y superó la reválida con nota. Tras acudir al Vial Norte, dirige sus pasos y los del periodista al Ópera Café. Con ese nombre, lógicamente, al entrar pide que le sirvan un café, con lo que pone la primera pregunta «a huevo»: ¿A qué sabe un triunfo por el 96% de los votos, como el que obtuvo el sábado en el XIII Congreso Provincial del PP?
-A satisfacción, a confianza. El 96% es el resultado de un trabajo que empezó hace mucho, que no inicié yo, que comenzaron otros compañeros, y es el fruto de un debate, que también arrancamos hace bastante y que ha abierto el partido a algo muy importante en una fuerza de gobierno: a la reflexión y a las ideas para gobernar. Ese 96% no es mío, sino de mucha gente. Y es el comienzo de ese cambio de mentalidad que defendí en este congreso.
-Le pidió a los militantes que crean que el partido puede ganar en cualquier municipio de Córdoba. También invitó a los «agoreros» que no creen en ello a irse del partido. ¿Hay muchos «agoreros» en el PP cordobés?
-Cada vez menos. Aún queda alguno. Pero, aquí, no sobra nadie. Aclaro que es que no estorbe el que no esté dispuesto a ganar, el que no crea en nuestras posibilidades. Eso no quiere decir que no haya crítica.
-Citó en el congreso su «sueño» de lograr la Alcaldía de Córdoba, parafraseando el discurso más conocido de Martin Luther King en el que plasmó en 1963 su «sueño» de una sociedad norteamericana sin discriminación racial. El «sueño» de Luther King tardó décadas en materializarse. ¿El suyo de ser alcalde llegará en 2011?
-Creo que llegará. Espero que sea en 2011. La sociedad está madura para que ese cambio se dé. Ayer [por el sábado], tuve dudas de si incluir esta cuestión, porque tenía miedo a emocionarme. En el instituto hice un trabajo sobre el discurso de Martin Luther King. Es una declaración de principios, de lucha permanente, de no renunciar a nada si creemos que lo que hacemos es bueno, justo… Ese acercamiento a Martin Luther King a mí me cambió la vida y me dirigió a esta vocación política. Yo no voy a renunciar a mis sueños, aunque sean difíciles. Y en la Alcaldía de Córdoba, es que cumplir ese sueño abre la puerta a que se cumplan otros: a que haya un gobierno que prometa lo que puede hacer, que asuma que tiene que resolver problemas… Ese sueño es el que necesita cumplir la capital, que no nos resignemos a estar a la cola de casi todo.
«Exceso de presión»
-Quizás, la confesión de su «sueño» parezca una visión muy personalista.
-Sueño con ser alcalde de Córdoba para que el PP haga progresar a la ciudad. No tengo otra intención. No creo en los cargos como reto personal, sino como oportunidad para hacer cosas.
-Dada la discreta gestión del cogobierno municipal, es como si todo el mundo diera por hecho que el PP conseguirá en 2011 el puñado de votos que le faltó para alcanzar la mayoría absoluta en 2007. ¿No siente un exceso de presión?
-Pues, muchos días, sí. Muchos días, sí. Y me preocupa que las cosas se den por hechas, porque no quiero que haya relajación en el PP ni en los votantes, que crean que todo está hecho y que caerá solo. Las cosas nunca caen solas.
-Entonces, ¿le dice a quien quiera el cambio en Córdoba que no caiga en el exceso de confianza de creer que el PP tiene ya la mayoría absoluta?
-Sin duda, sin duda. Quien lo crea, miente o es un pánfilo. La mayoría absoluta aún no está lograda. Se consigue si la sociedad se implica en este cambio. Las bases sí están sentadas para lograrla. En Córdoba, en toda la democracia, ha habido sólo una mayoría absoluta, en el segundo mandato de Julio Anguita. El que piense que es fácil, que está hecho, que no hace falta más, se equivoca. La historia deja claro cuáles son las dificultades. Será muy difícil obtenerla y dependerá de muchos factores.
Recorte de asesores
-Cambio de tema. Antes del congreso muchos ex presidentes provinciales del PP marcaron otra meta: mejorar los resultados en la provincia, la gran asignatura pendiente del partido. ¿Qué le pareció que los ex presidentes le fijaran ese reto?
-Lógico. ¿Por qué en la provincia el resultado del PSOE es abrumador? Pueden ocurrir dos cosas: o bien fallamos en el diagnóstico y las cosas están mejor de lo que pensamos, que no creo, o bien que no hayamos presentado una alternativa más creíble que la del PSOE y que al final la gente opte por más vale malo conocido que bueno por conocer. Ése es nuestro reto ahora. Tenemos que convencer a la gente de que hay que arriesgar y apostar por un valor que es seguro, que es el del gobierno del PP. Tenemos diez Alcaldías en la provincia. Son un ejemplo de cómo se tiene que trabajar para que la sociedad prospere. Y sobre ese ejemplo tenemos que apoyarnos para que en la provincia el PP también dé ese salto de calidad que necesitamos
-¿Y no se ha excedido el presidente del PP andaluz, Javier Arenas, al ponerles como objetivo que tripliquen sus Alcaldías cara a las municipales de 2011? Ustedes habían hablado de doblarlas.
-Él nos planteó ese reto, que asumimos. Vamos a intentar cumplirlo. Ojalá.
-La pregunta del millón: ¿Cómo puede mejorar el PP sus resultados en la provincia?
-Haciendo lo que estamos haciendo: un partido más fuerte, más ágil, más cercano, más próximo a la gente. Tenemos que tener juntas locales que se reúnan y estén activas, candidatos que reflejen las aspiraciones de cambio que tenga su municipio, y no conformarnos, muchas veces, con poner a alguien a quien apreciamos, a quien queremos, que es amigo, pero que, a lo mejor, no reúne ese requisito. Sobre todo, la clave es que escuchemos a la gente. Y a raíz de eso ser capaces de ofrecer lo que los municipios necesitan.
-El PP defiende que un dirigente no acumule varios cargos. Sin embargo, usted suma varios: parlamentario andaluz por Córdoba, presidente provincial del PP y portavoz de su grupo municipal en la capital. ¿Hay veces que las contradicciones son necesarias?
-Casi nunca las contradicciones son buenas. Hablé con muchos compañeros en septiembre transmitiéndoles mi preocupación por eso. Porque creo firmemente que no es buena la acumulación de cargos. Mis compañeros han entendido que debía ser así. Por una parte, Javier Arenas me pidió que fuera candidato al Parlamento en un momento crítico y estratégicamente clave para el PP, y no podía decirle que no. Mis compañeros me han pedido ahora que sea presidente, aunque tenía dudas, y debo aceptar ese reto. Y me motiva especialmente ser alcalde en Córdoba, y tengo que ser portavoz…
-Entonces…
-¿Por qué se puede mantener esta contradicción? Porque hay un equipo fantástico en el que estoy pudiendo delegar. Y es lo único que permite que esta contradicción, esta barbaridad, de tener estos tres cargos se pueda mantener. En cualquier otro caso, sería materialmente imposible que pudiéramos mantenerlo.
-Señaló en el congreso que el PP salía de él con un «primer reto», que es evitar el impacto de la crisis en Córdoba. ¿Cómo pueden ayudar ustedes en eso?
-Son tiempos de acción. Tenemos que sacrificar la crítica, para buscar la eficacia y transmitir confianza a la gente. Voy a proponer una serie de medidas a nivel de la provincia y en el ámbito de los partidos, donde espero que el resto de fuerzas estén de acuerdo, para que intentemos fijar un rumbo en el que cada formación ponga los matices que quiera. Lo que tenemos que decir a los ciudadanos es que nos vamos a ocupar de sus problemas.
-Hablando de crisis y medidas políticas, ¿a usted no le agradó, tras anunciar recortes en asesores y cargos de libre designación si llega a ser alcalde de Córdoba, que le recordaran que el PP había duplicado en el Ayuntamiento de la capital el gasto en personal de confianza desde 2003?
-Es que son cosas completamente distintas. Para que una democracia sea plena, hace falta un gobierno y una oposición que controle. Lo digo ahora y cuando esté en el gobierno. El grupo municipal del PP tiene en este momento auxiliares administrativos, administrativos y asesores, pero menos de los que le corresponden si se aplicara una media. Por ejemplo, el grupo socialista tiene cuatro ediles y creo que tiene ocho personas en su grupo. El PP proporcionalmente tiene menos. Lo que quitaría son los gastos que lo único que buscan es el mayor protagonismo del primer edil. No entiendo que haya ahora un número tan exagerado de asesores en Alcaldía. En el mandato del PP hubo uno. Ahora creo que son doce y, además, hay directores generales, jefes de área…
-Pero…
-Lo que ocurrió con este tema, y lo que a mí me sentó mal, es que se estaban comparando peras con manzanas. Que los grupos municipales tengan un pequeño grupo de personas que hagan posible y que ayuden al trabajo de oposición o de gobierno es razonable y lo que hay que demostrar a la gente es que se recortará el gasto en aquello que no repercute en una mejora de la sociedad. Ésa era la propuesta que hacíamos.